Conferencias de la Universidad Nacional de Córdoba, V Congreso Género y Sociedad: "Desarticular entramados de exclusión y violencias, tramar emancipaciones colectivas"

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Maternidad: el embarazo y parto frente a la institución médica. Un entramado de violencias simbólicas
Ximena Patricia Briceño Olivera

Última modificación: 17-12-2018

Resumen


La siguiente ponencia corresponde  a un  capítulo de mi tesis del Doctorado en Estudios de Género en la Universidad Nacional de Córdoba denominada al día de hoy “Pacto de pareja igualitaria, maternidad y feminismo. Análisis en el contexto cultural mapuche y no mapuche en la Región de la Araucanía, Chile. Investigación realizada desde un enfoque cualitativo. Se analiza la trayectoria de las mujeres durante el embarazo y parto  y su relación con la Institución médica. A la fecha se han realizado 11 entrevistas, y se dará cuenta de las experiencias de estas mujeres en la vivencia de su embarazo y parto, abordado desde una perspectiva de género y  feminista, en contraste se analizará cómo opera el discurso y la práctica médica, se darán a  conocer una serie de entramados de violencia en sus experiencias,  que ocurren a diario en los servicios de Salud  en Chile y que son normalizados, ya que son observados desde el  binarismo normativo hegemónico de género que  se basa en la división sexual del trabajo, donde la reproducción y el cuidado de los hijos es terreno femenino  lo que provoca una atención violenta normalizada en la atención del embarazo y parto.

Sumado a lo anterior, la intervención del modelo médico hegemónico se sostiene sobre una asimetría de poder entre médico y paciente. El médico detenta el poder del saber, la autorización legal y la legitimidad que la sociedad le otorga cotidianamente para intervenir en los cuerpos, específicamente en este caso de las mujeres  Cuando el médico es varón y la paciente es mujer esta asimetría de poder se yuxtapone a otra más antigua y profundamente arraigada en el imaginario y prácticas de nuestra sociedad, la estructura de poder de las relaciones de género.

En ese sentido, las mujeres por lo general  no cuestionan las indicaciones médicas y las decisiones, pero estas mujeres al ser feministas lo hacen, aunque muchas veces termina primando la sensación de vulneración y de igual sentirse violentadas en sus derechos de mujeres y terminan cediendo a la hegemonía del sistema patriarcal medico instalado. Como indica Illich (1978:18), la medicina es una empresa moral y cada sociedad define lo que es normal o deseable. De este modo, la profesión médica resulta una manifestación del control adquirido en base a la estructura del poder de clase de las elites universitarias.

En la Región de la Araucanía ocurre una situación aún más compleja que es en el caso de mujeres mapuches, quienes en las entrevistas aluden a sentirse mayormente violentadas, debido también por el desconocimiento de prácticas culturales en torno por ejemplo al uso de la placenta, y estas mismas contradicciones culturales las vuelve usuarias más pasivas por lo que van traspasando el control a los miembros del equipo médico y paradójicamente más se sienten violentadas.

Es importante entender en todo momento la maternidad como un fenómeno político, económico, social y cultural,  donde se dirimen espacios de poder, donde se establecen –por medio de nuevas y viejas luchas simbólicas– espacios de acción, de construcción de subjetividades y de división sexual del trabajo. Por su parte, la visión de las mujeres feministas representa un aporte significativo, ya que las investigaciones sobre prácticas y representaciones en torno a las decisiones reproductivas han sido escasas.

La medicina occidental ha estudiado un cuerpo valorado y percibido como receptáculo de la enfermedad y el embarazo en si mismo no lo es. La percepción del cuerpo respondería a una triple sustracción: el individuo separado de sí mismo (por la distinción entre cuerpo y alma); separado de los otros (con el paso de una estructura social de tipo comunitaria a una estructura individualista, el cuerpo funcionaría como principio de individualización); y separado del universo (los saberes no provendrían de una homología entre el individuo y el cosmos, sino que pertenecerían a una definición singular del cuerpo). (Schwarz: 2010)

En la medicina actual, el cuerpo se encuentra fraccionado; al individuo se lo concibe en abstracto, como entidad que reúne un grupo de órganos aislados unos de otros (Le Breton, 1995; Martin, 2006). A su vez, la práctica médica se apropia de los cuerpos a través de sus intervenciones y su discurso disciplinador sobre los mismos (Foucault, 1989). La metáfora médica, entonces reforzaría el binomio masculino y femenino.

Según ésta idea del embarazo como enfermedad o los aspectos reproductivos en el orden convencional medico;  las mujeres tienen una naturaleza patológica, concepción que se fundamenta en la inestabilidad de sus procesos biológicos, en relación con su aparato reproductor y con los cambios que éste produce en todo el cuerpo. Así, se extiende la interpretación de la condición biológica al campo comportamental. Por ello, el discurso ginecológico reconoce la necesidad de controlar y administrar la naturaleza femenina; esta disciplina se torna de ese modo en una ciencia de la mujer. Los médicos se convierten en los legítimos traductores de los designios naturales (Rohden, 2001). Parte nodal de ese orden es sostener el imperativo maternal en las mujeres.

Discurso que en las entrevistadas no se condice con lo esperado por ellas, ya que en  algunas entrevistas señalan la gran contradicción en ir a parir a un hospital, cuando en realidad no estas enferma, asumiendo la falta discusión y debate respecto al tema del parto específicamente como un componente esencial en la capacidad de decidir de las mujeres Cuestionar y problematizar las maneras actualmente convencionales de parir, ubicar la maternidad, el embarazo  y el parto en lugares privilegiados del debate comunitario contribuye a encontrar caminos que integren de modo más equitativo a todos los actores intervinientes en la escena: madres, padres, familiares, médicos, amigos entre otros y otras.

 


Palabras clave


Maternidad, Violencia Simbólica, Sistema de Salud

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